::268:: ANTOLOGÍA 2024 El tata me dijo que no llorara, pues cuando fuese grande regresaría con las manos de un agrónomo para enyuntar sus tierras y así arar al nuboso buey que esconde en su temporal de polvo tesoros mordedores. Alguien se ofreció a llevarnos en un auto hasta la plaza del pueblo para tomar a tiempo el bus de las nueve en punto. El motor inició a cantar y la casa se volvió pequeña, hasta extraviarse en el camino. Y en el trayecto, el sol matutino jugaba como chiquillo a esconderse entre los árboles y durante todo ese tiempo, las zarzamoras del camino entraban por la ventanilla como queriendo retener al único muchacho que coleccionaba sus rasguños cuando salía al potrero en su lúdico y crepuscular rito de perseguir conejos. ¿Qué hablar entonces de los pájaros? Melodiosos testigos que veían partir a quien creyó que lo conocían lo suficiente como para saber que regresaría con otras plumas que llevan a la mente a otros nuevos viajes, pero al mismo lugar. REGIÓN METROPOLITANA
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