ANTOLOGÍA 2024

::267:: POESÍA DEL MUNDO RURAL La partida Jorge García Villagra Mención honrosa Macul 38 años Lo recuerdo como si el riachuelo del tiempo se hubiese estancado una laguna por todos los otoños que me han saltado encima al estero le dolió tanto verme partir que con sus aguas rompió mi corazón. Decirle adiós al campo al término del verano era una procesión y cada hora un paso más a la noche más oscura de mi sonrisa que retornar al colegio para subir a un nuevo peldaño escolar que mis nuevos útiles escolares emanarían la fragancia del estudio que la señorita Iris me encontraría más alto y guapo, porque las manos de la abuela hicieron madurar los frutos de uno de sus árboles que la compañera de curso que me gustaba me regalaría todas esas palabras que yo jamás me atrevería a desamarrarle de mi boca… Lo cierto es que mi única certeza fiel era haberme vuelto un barco terrestre que encallara en el campo para después navegar al atardecer contra las inclemencias del dorado oleaje del trigal. Cuando salía a caminar al campo, intentaba distraer al tiempo por entre los espinos para que se olvidara por un buen rato de su propósito de llevarme al inexorable destino de mi partida. La Lala intentaba convencerme de que todas las penas blancas terminan desaguando en el infinito y tibio lago de los olvidos mientras por las tardes volvía a salir al potrero para despedirme nuevamente de las loicas que desteñían los frutos del naranjo y de la perdiz que huía de mí, como escapando de mi doloroso adiós. Más tranquilizador era el mensaje mecedor de los árboles ellos me aseguraban que regresaría cuando el carácter del invierno los sentenciara a la desnudez, demostrándome que los dictámenes del tiempo son órdenes de un niño que duran hasta aburrirse de jugar, pero volví a recordar mi tristeza blanca al ver surcar en el cielo a una garza cansina, y, entonces, en medio del campo, solté el llanto, como arteria del alma cortada. REGIÓN METROPOLITANA

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