ANTOLOGÍA 2024

::104:: ANTOLOGÍA 2024 PREMIOS NACIONALES El curita entró con la virgen en la espalda, la dejó sobre la mesa y los dueños de casa y vecinos del sector acudían con prontitud a dejar sus ofrendas. Luego le hicieron un gran asado de cordero para que recuperara fuerzas. El dueño de casa trajo la guitarra y le cantó con mucho fervor a la virgen el canto a lo divino. Después de cantar, les dio mucha sed y fueron a traer la chicha que tenían guardada de hace varios días, que ya estaba bien fuertecita. El curita se tomó dos jarros grandes y se durmió debajo de la mesa. Permaneció ahí toda la noche, al cuidado de la imagen de la madre santa. Al salir el sol, decidió partir sin tomar desayuno, le ameritaba ir al monte, pues la chicha aun lo tenía mareado y parecían retorcérsele las tripas. Se levantó el curita y, en la parte hueca de la virgen, juntó la suculenta recaudación. Luego recogió unas presas de cordero que quedaban sobre las brasas apagadas y las envolvió en su sábana, sacó un queso de cabra para comérselo en el camino y buscó el pan amasado más grande que encontró y se lo llevó en la mano para írselo devorando. Se echó la pesada imagen a la espalda, el cocaví enrollado en la cintura y salió sigiloso del humilde hogar, iba feliz de bajada, dejando una polvareda como una niebla de tierra. De repente sintió un tropel y unos ladridos detrás de él, eran los perros que se habían soltado. Corrió lo mejor que pudo, pero el peso de la virgen y de los comestibles que llevaba lo hicieron rodar por el suelo junto con la virgen, chocó estrepitosamente con los perros que arrancaron despavoridos aullando, los dueños de casa con la zalagarda que se escuchaba salieron corriendo para socorrer al hombre santo. Cuando vieron al cura quedaron perplejos, se le había salido la casulla3 y quedó al descubierto una hermosa mujer de larga cabellera negra. Dicen las malas lenguas que la corretearon a piedrazo limpio, pero yo creo, y estoy casi seguro, que uno de los hombres solteros se la llevó a su casa para esconderla. Los campesinos hicieron una iglesia de piedra para venerar la virgen, los perros se comieron las presas de cordero y se durmieron satisfechos. Las personas de los caseríos se olvidaron del episodio y nadie más habló del cura peregrino, pero en las noches, cuando las mujeres se persignan antes de dormir y se van a sus lechos a murmurar sus oraciones, los hombres se quedan alrededor de la fogata y cuentan esta historia. Entre risa y risa, siempre sale a flor de labios la historia del cura peregrino. La gente del pueblo ya no es tan confiada. Cuando viene el cura verdadero con la virgen peregrina ya no le dan todo el diezmo, solo algunas monedas guachas y de reojo pegan miradas furtivas a las piernas del curita, intentando descubrir si es un cura verdadero o si se trata de un engaño. 3 Casulla: vestidura exterior utilizada por sacerdotes (nota de la edición).

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