HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: A 50 años del Golpe de Estado ~73~ 15. Santiago Nattino Allende, 60 años. Militante del PC, al momento del golpe trabajaba para el Servicio Agrícola Ganadero (SAG). Estuvo detenido en el Estadio Nacional. El 28 de marzo de 1985 fue secuestrado y dos días después su cuerpo se encontró degollado junto a los de Manuel Guerrero y José Parada. Ejecutado. Lonquén El domingo 7 de octubre de 1973, a partir de las 21:45, once personas pertenecientes a tres familias de campesinos del sector Isla de Maipo, fueron detenidas en sus domicilios, por miembros de Carabineros de la Tenencia de Isla de Maipo los que se movilizaban en una camioneta perteneciente al dueño del fundo, sitio donde residían. Los carabineros no presentaron ninguna orden de detención ni de allanamiento, siendo sus familiares amenazados y en algunos casos golpeados. Los detenidos trasladados a esa Tenencia fueron: 16. Enrique Astudillo Álvarez, 51 años. 17. Omar Astudillo Rojas, 20 años. 18. Ramón Astudillo Rojas, 27 años. 19. Carlos Hernandez Flores, 39 años. 20. Nelson Hernandez Flores, 32 años. 21. Oscar Hernandez Flores, 30 años. 22 Sergio Maureira Lillo, 46 años. 23. José Maureira Muñoz, 26 años. 24. Rodolfo Maureira Muñoz, 22 años. 25. Segundo Maureira Muñoz, 24 años y 26. Sergio Maureira Muñoz, 27 años. Los campesinos, según la versión de los carabineros involucrados, habrían sido trasladados al Estadio Nacional, pero allí nunca llegaron. En los hornos de Lonquén, los ejecutaron y enterraron clandestinamente. Es mismo día, también fueron detenidos cuatro jóvenes en la plaza de Isla de Maipo, uno de los cuales era trabajador agrícola: 27. Miguel Brant Bustamante, 22 años, trabajador agrícola. Él y los otros tres detenidos, corrieron la misma suerte que las once víctimas anteriores: luego que se hiciera la denuncia pública sobre el hallazgo de osamentas en Lonquén, excepto Allanaron varias veces las casas de la gente de El Rosario, y a pesar de eso nadie dijo donde yo estaba. Yo vi a los carabineros cuando llegaron ridículamente corriendo y allanaron mi casa. Yo me mantenía en el cerro El Rosario. Varias veces intentaron subirlo, pero subían apenas al pie del cerro y después se devolvían… Por seguridad, dormía en la cumbre del cerro o en algún pique de mineral abandonado. Pedro Núñez Donoso.
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