HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: a 50 años del Golpe de Estado

HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: A 50 años del Golpe de Estado ~69~ 106 Entrevista a Leonardo Cáceres, periodista y docente. Citado por Ignacio Vidaurrázaga; Martes once la primera resistencia; op. cit. pág., 39 107 Entrevista a Julio Soto, ibid., pág. 40. levantamiento en Valparaíso y que le aseguró que el golpe era inminente. Entonces, “me asomé a un ventanal grande y vi cómo se abrían los portones y salían como cohetes unos autos y dije: seguro que ahí va Allende. Entonces esto va en serio. Mi casa estaba en la esquina de Tomás Moro con Volcán Llaima”106. Julio Soto era el chofer de Allende quien responde a la chapa de “Joaquín” en la escolta presidencial. Salió raudo a La Moneda antes de las 07:00 AM desde Tomás Moro. Según su testimonio, hacen el trayecto desde la casa presidencial al palacio de gobierno en apenas ocho minutos. En el viaje le toca la pierna a uno de los acompañantes –el presidente va en el asiento de atrás– “y le pregunto con discreción: ‘¿Qué pasa?’. El Doctor se dio cuenta y me dijo: ‘Compañero se ha alzado la Marina, ¡corra! Tenemos que llegar antes que los marinos’. Imagínate la orden. Estaba tranquilo pero muy inquieto, ante la eventualidad de que no pudiera ingresar a La Moneda porque los marinos y militares la coparan antes. Cuando llegamos, todo estaba normal y él [Allende] dijo: ‘¡por fin! Creo que deben haber sido unos ocho minutos. Los autos estaban como para correrlos y el camino hacia La Moneda estaba prácticamente vacío”107. Sabemos por el relato de Max Marambio que el presidente Allende estuvo hasta tarde con su equipo de asesores la noche del 10 de septiembre, preparando el anuncio en la Universidad Técnica del Estado (UTE) que haría ese día a las 11 de la mañana. Alertado por el movimiento de tropas desde Valparaíso salió antes de las 7:00 AM desde su residencia en Tomás Moro. Allende se bajó del vehículo y fue recibido por un oficial de carabineros. Los integrantes de la guardia de carabineros se veían nerviosos. El presidente ingresó a La Moneda escoltado por Mauricio y Miguel. Según testigos sobrevivientes, lucía tranquilo, llevaba puesto un casco de guerra y portaba una Walther MP, un tipo de fusil que colgaba de su hombro derecho e ingresó al primer patio de La Moneda. Allí pasaría sus últimas horas en medio de la deserción de su escolta de Carabineros, de la rendición de las tropas leales, del acallamiento de las radios gobiernistas y de los bandos que uno tras otro se suceden, luego del primero que lo conmina a rendirse. Eran las 09:20 cuando a través de radio Magallanes ofreció su último discurso. Allende ya es de mármol. Luego se despidió de Juan Seoane ex inspector de Investigaciones. Lo libera de sus responsabilidades, lo invita a marcharse y le avisa que él se quedará. Viene el asedio al palacio presidencial, el bombardeo y cuando ya los defensores se han entregado y La Moneda es ocupada por militares que comanda el general Javier Palacios, se descubre el cadáver

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