HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: a 50 años del Golpe de Estado

HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: A 50 años del Golpe de Estado ~208~ 319 Conversación citada con Alfredo Varas. 320 Conversación con Prosperina Quijada, Pailimo, 5 de noviembre de 2022. campesinas, absolutamente, las que hay son de oportunistas que sacan cosas de Indap y del gobierno de turno… Porque ellos están deseosos de que los reorganicen… porque se está perdiendo el campo. Se está perdiendo en estas parcelas de dos hectáreas y las venden porque ya están viejos, pero los campitos de cuarenta hectáreas, de treinta hectáreas, setenta hectáreas, los están haciendo zumbar, entonces se va a perder el campesinado”319. Prosperina Quijada desde Pailimo, en la Región de O’Higgins sostiene que en los 50 años hay que ponerle atajo a la masificación de lo que ella llama “las parcelas de desagrado”: “El papel del Estado, creo que debe motivar mucho más de lo que motiva a los agricultores para que no se deshagan de sus tierras. Ahora los viejitos no lo hacen, pero lo hacen los hijos. Y, además, a lo mejor una prohibición: esta tierra agrícola, si usted la compra, tiene que seguir cultivando… Mi recado para el Ministro de Agricultura es que, si esta tierra es agrícola que siga siendo agrícola y el que la compre, exigirle que siga siendo agrícola. Mire, en una parcela te instalan una piscina y unos tremendos árboles, ¿de qué sirve? Es agrado para el dueño, no es cierto, que se sienta ahí, guatita al sol, que puede utilizar la piscina, que va a usar el agua en eso, pero a lo mejor esa agua la puede usar en regadío alguien que más abajo cultive lechuga, cultive esto, cultive lo otro”320. En fin, son los sueños del mundo campesino, cincuenta años después: nuevos procesos de modernización del Ministerio de Agricultura y sus respectivas agencias, inéditos desafíos para la producción de la agricultura familiar campesina –la exigente competitividad, la tecnologización del agro, las parcelaciones, la tentación de vender de sus herederos-, así como valorizar lo dado por la tierra en la lógica de que un campo bien cuidado puede incluso generar mucho bienestar material, y también recuperar el rol socioeducativo de la institucionalidad del Ministerio de Agricultura. Y por cierto las deudas para con el mundo campesino ‘despojado’ en dictadura, con cientos de detenidos y ejecutados y cuyas familias sienten la necesidad del reconocimiento sincero, del pedir perdón y nunca más olvidar para que la tragedia no se repita. Son los 50 años del golpe en el campo.

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