HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: a 50 años del Golpe de Estado

HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: A 50 años del Golpe de Estado ~12~ El proceso global de la historia de la lucha de clase, me vincula con la historia de campesinos que, arrastrados por la necesidad, partieron hacia el norte, a las salitreras, en busca del “oro blanco”. Este proceso me marcó porque, cuando las salitreras se cerraron, los campesinos debieron volver al campo reconvertidos en obreros con conciencia de clase. Hombres con una experiencia de lucha muy clara y consecuente, con el diario “El Siglo” bajo el brazo. Se reunían en los sindicatos clandestinos hombres y mujeres en el campo, y ahí es donde me vi identificada y supe que ese era el camino de empezar a participar; fueron momentos muy interesantes de mi historia, yo viví en la Hacienda del Agua Fría de Molina en la región del Maule hacia la cordillera, donde principalmente se trabajaba de sol a sol. Lugo vino el proceso de la promulgación de la ley de la Reforma Agraria y la ley de Sindicalización Campesina (1967), en el que hombres y mujeres del campo vimos por primera vez en la historia la dignificación del campesinado. En 1970, este proceso tomó más fuerza con el presidente Allende, identificado con su pueblo, el cual se preocupaba del bienestar de los obreros, campesinos e indígenas y sus familias, asegurando el medio litro de leche diaria por niño y la opción a salud, educación y alimentación sin restricciones por los patrones que estaban en los campos. Pero esto duró muy poco, en 1973 el proceso fue interrumpido por el golpe cívico militar. Habían muchos rumores sobre un golpe militar, pero nunca esperamos que esto pudiera pasar tan horriblemente como lo que nos tocó vivir. “Nos mataron al presidente”. En ese momento fue cuando sentí un dolor profundo el cual me indicaba que esto no sería simple, y fue así que comenzamos a sentir el horror, lo primero fue aterrorizar a los campesinos que estaban cuidando la producción del “Centro de Reforma Agraria”, que era de todos. Los primeros campesinos que llegaron a cuidar la producción fueron tirados al suelo en fila. Ellos vivieron el terror de sentir los disparos de metralletas alrededor de ellos simulando un fusilamiento masivo. Después, los militares comenzaron a allanar las casas de las familias campesinas, sin importar la presencia de niños ni de mujeres adultas mayores, entre ellas mi madre de más de 80 años, tomaron presos a los dirigentes de los sindicatos. Gran cantidad de mujeres quedaron solas a cargo de sus hijos y solo a través del Obispado de Talca nos pudimos enterar que algunos compañeros se encontraban en el centro de tortura Tres Álamos, que es donde pudimos encontrar a un hermano mío. Conmemorar a un gobierno que supo dignificar al pueblo

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