HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: a 50 años del Golpe de Estado

HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: A 50 años del Golpe de Estado ~136~ La represión en la ruralidad fue brutal, no solo porque fueron civiles los que acompañaron, fundamentalmente a carabineros, en la cacería de campesinos, sino también pues participaron en su ejecución y en muchos casos en su desaparición. Tanto el informe Rettig como el del Museo de la Memoria hablan de “patrullas de civiles y carabineros”, “delación”, como en el caso de Reinaldo Jeldres, a quien los carabineros señalan que lo ejecutaron por “la presión de agricultores de la zona”191. En la tragedia de Jaime Espinoza Durán es la animadversión de un suboficial el origen de su asesinato; Adelino Pérez Navarrete es detenido por civiles y trasladado a la comisaría de Mulchén; José Orellana Gatica fue arrestado desde su domicilio en Mulchén por civiles. Y ya está documentada la colaboración de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), propiedad de la familia Matte, facilitando nóminas, vehículos, personal y alimentación a carabineros y militares192 para el apresamiento de campesinos. Incluso en el transcurso de una acción judicial, la segunda máxima jerarquía de la empresa, Luis Humberto Garrido, reconoció que después del 11 de septiembre de 1973 tuvo conocimiento que funcionarios de la CMPC visitaron un campo donde habían enterrado a funcionarios de la papelera193. En Santa Bárbara, Quilaco, Quilleco y Mulchén fueron patrullas de civiles, vestidos con uniforme militar, y carabineros los que salen a la caza de obreros y dirigentes campesinos en una orgia de sangre que deja decenas de muertos y detenidos desaparecidos. Ya lo señaló José Bengoa que la persecución al campesinado por la dictadura cívico-militar fue una venganza. Hubo simulacros de fusilamiento por todas partes, en cuarteles y regimientos, que no buscaban información, sino descargar la rabia. Tal como se ha dicho, miles de campesinos fueron lanzados a los caminos; los dirigentes de los partidos políticos se arrancaban o se escondían. Nadie tenía información ni nadie sabía muy bien qué hacer. Muchos fenómenos actuales provienen de esos días amargos”194. 191 “El 23 de septiembre de 1973, María Teresa Ferrada del Pino -cónyuge de la víctima- concurrió a dicho recinto militar para preguntar sobre su marido; el Comandante de la Unidad le informó que había sido entregado a Carabineros el mismo 19 de septiembre, los que, en las últimas horas de ese día, lo ejecutaron en el río Ñuble. Ello -según otra alta autoridad militar- se había debido a presiones ejercidas por los agricultores de la zona”. www.memoriaviva.cl. Consultada el 28 de mayo de 2023. 192 Javier Rebolledo, A la sombra de los cuervos; op. cit., págs. 102-104. 193 Acta de diligencia de reconstitución de escena del 18 de agosto de 2011, a fojas 1689 del tomo V, de la causa 272010. Citada en el texto A la sombra de los cuervos; op. cit, pág. 112. 194 José Bengoa, Reforma Agraria y revuelta campesina, op. cit., pág. 87.

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