Revista Nuestra Tierra N°322 Diciembre 2019

| Pág. 38 | REVISTA BIMESTRAL DEL MINISTERIO DE AGRICULTURA | HAY QUE IR | ECOTURISMO EDUCATIVO En 2009, la analista de sistemas Claudia Lobos dejó su trabajo en un laboratorio farmacéutico en Santiago y se radicó en Lo Ulloa, comuna de Coltauco, a 40 kilómetros de Rancagua en la Región de O’Higgins, para iniciar una nueva vida en contacto con la naturaleza y lejos de la contaminación. En 2013 inauguró la Casa Ecológica, disponible en www.casaecologica.cl e Instagram, emprendimiento de ecoturismo educativo donde todo se recicla para vivir en armonía con el planeta. Tiene cabañas sustentables, huerta agroecológica y animales de granja (patos, gansos, pollos y cabras). En un entorno de esparcimiento, enseña a los turistas a cuidar el medio ambiente y a vivir en forma natural y saludable. “Somos un centro demostrativo de educación ambiental donde se puede descansar, contemplar la naturaleza, subir el cerro, ver la flora nativa y las aves, en un recorrido por cinco hectáreas de bosque nativo. También tenemos un salón donde se pueden hacer conferencias, comedores para disfrutar de comida saludable, zonas de camping y talleres de reciclaje y de autocuidado”, cuenta Claudia. Su invitación es “a disfrutar de nuestro entorno, descansar, reencontrarse con uno mismo y a contagiarse con la paz, tranquilidad y bienestar de este lugar”. VIVIR COMO MAPUCHE En el kilómetro 23 de Palguin Bajo, camino a Curarrehue y junto al río Cabedana en la comuna de Pucón, Región de La Araucanía, está la Casa de Campo Kila Leufu (“entre tres ríos”, en mapudungun), disponible en www.tripadvisor.cl y Facebook, un hostal con capacidad para 25 personas donde Irma Epulef junto a sus hijas Margot y Sandra ofrecen a los visitantes la experiencia de conocer las tradiciones, cosmovisión, gastronomía y labores campesinas del pueblo mapuche. Irma cuenta que el inicio de su emprendimiento, que ya tiene 18 años, no fue fácil, pero sí necesario. Comenzó vendiendo mermelada, huevos, queso y leche a quienes pasaban por el lugar, hasta que surgió la idea de ofrecer experiencias vivenciales para conectar a los visitantes con la naturaleza y la cultura indígena. “Acá mostramos lo que somos, cómo vivimos, cómo cultivamos la tierra y cómo preparamos nuestra comida”, dice. Su hospedaje cuenta con una cocinería de donde salen catutos, cazuelas, asado, pastel de choclo, kuchen de trigo con salsa de leche y otros platos elaborados conproductos sanos y orgánicos del predio, que se sirven en una ruka bajo el concepto de slow food (comida lenta), que mezcla placer y conocimiento. “Esto no es un restaurante, no hay nada preparado de antemano”, dice su hija Margot. Además de alojamiento con desayuno y cena, este emprendimiento de etnoturismo ofrece la posibilidad de conocer de boca de sus anfitrionas y en torno a un fogón la cosmovisión mapuche, cosechar hortalizas y hierbas medicinales, ordeñar las vacas, dar de comer a las gallinas y gansos y conocer los árboles nativos de la zona (coigües, ñirres, canelos y lengas). Desde ahí también se puede visitar la laguna Quillelhue, los saltos de agua de Palguin Alto (El León y La China), las termas, los parques y las reservas nacionales del sector. Claudia Lobos, Casa Ecológica (foto: INDAP). LA INVITACIÓN ES A DISFRUTAR DE NUESTRO ENTORNO, DESCANSAR, REENCONTRARSE CON UNO MISMO Y A CONTAGIARSE CON LA PAZ, TRANQUILIDAD Y BIENESTAR DE ESTE LUGAR”. CLAUDIA LOBOS, DUEÑA DEL EMPRENDIMIENTO DE ECOTURISMO EDUCATIVO CASA ECOLÓGICA DE LA REGIÓN DE O’HIGGINS.

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