LAS HUELLAS DE LA REFORMA AGRARIA EN LA COMUNA DE PLACILLA | 2023

SINDICATO DE TRABAJADORES INDEPENDIENTES AGRÍCOLAS EL LIBERTADOR DE PEÑUELAS 3 Prólogo Cuando en el mundo rural de Chile y Latinoamérica, el sistema productivo y de propiedad seguían anclados en los tiempos coloniales, la amenaza de las revoluciones de izquierda en plena Guerra Fría forzó una reforma agraria que partió tímida a principios de los años 60 y se profundizó a fines de esa misma década. Placilla, en la provincia de Colchagua, está enclavada en lo que algunos llamaron en esa época “el riñón de la oligarquía”, un territorio parcelado en grandes latifundios con pocos dueños asociados a la élite nacional y poblado por miles de campesinos, inquilinos o afuerinos que hacían productivas las tierras a cambio de una vivienda precaria, una ración de legumbres y una galleta y un pequeño trozo de tierra para cultivar sus vegetales. La Reforma Agraria de 1967 impactó particularmente en tres comunidades de Placilla: Rinconada de Manantiales, San José de Peñuelas y Arica-Miraflores. Allí, la expropiación de fundos hizo realidad un cambio estructural en la propiedad de la tierra. Los campesinos e inquilinos de esos fundos, acostumbrados a trabajar bajo la tutela del patrón o la patrona, se constituyeron en comunidades autogestionadas que se hicieron cargo de la producción, ya sin la sombra del administrador o el futre. El resultado de la gestión en asentamientos de la tierra reformada fue diverso, y estuvo muy ligado al proceso inverso que partió en septiembre de 1973, cuando las autoridades surgidas tras el golpe y el nuevo modelo productivo del agro relegó a los pequeños parceleros, les restó apoyo o los obligó a vender para subsistir, y priorizó las nuevas actividades productivas vinculadas con la exportación.

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