Decimas para una nación 358 También por ponderación, a lo humano y lo divino, a todo cantó tu trino esto es como bendición. Parabienes, devoción y una canción de la trilla una polca, una sirilla eso es parte de tu dote, un cachimbo, con un trote ¡qué valor, qué maravilla! Con todos los sentimientos y todas las sensaciones, cargamento de emociones con sonrisas y lamentos. De pesares y tormentos resuena tu desvarío, ya se nota que no es mío este canto de cigarra, es nuestra Violeta Parra imponente como un río. Tu canto ya está en el cielo lo sabe el viejo y el niño, que te entregan su cariño con amor y sin recelo. Ya se está corriendo el velo y sigo con mi porfía: escribo tu biografía quizás de forma imperfecta, traté de hacerla correcta sin falta de ortografía. Si faltaron elementos en mi rima estrafalaria, es tu causa libertaria, para mi hambre, alimento. Como en un final de cuento voy a desterrar mi pena, yo brindo por la chilena la más grande, la genial Viola Parra Sandoval mi patrona y mi mecenas. Su canción y su arpillera y su recopilación rastreando por la nación en cerro, monte y pradera. Esta mujer verdadera deja en su paso inmortal, un legado cultural como lo hace un maestro, es lo mejor de lo nuestro, es divina y terrenal. Lo que faltó por decir que lo escriban los mejores, mi respeto, mis honores: hoy ya no puedo seguir. Recojo todo el sentir con que rompió sus cadenas en soles y en lunas llenas termina ya este ritual, Viola Parra Sandoval: ¡la mejor de las chilenas!
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