332 Decimas para una nación Y don Fernando Castillo, el alcalde gladiador, es el facilitador que a Violeta pone brillo. Se jugará los tobillos Viola como un arquitecto, para instalar su proyecto con ahínco y alegría trabajando noche y día, firme como los cabestros. En la Reina hay una carpa 'tá invitando la Violeta ¡déjense de jugarretas! que ya la bohemia zarpa. Hay guitarra, tiple y arpa hay cantores respetados. ¡Córranse para este lado! entre empanada y mistela cantan Víctor y Chabela un tema muy afinado. Es una carpa redonda diseñada con agrado, tiene un pequeño tablado para que el canto responda. Aunque parece una fonda, está hecha a su manera, la mitad es de madera para el público asistente, que la escucha frente a frente con devoción verdadera. Allí hay muy rica mistela, candolas y sopaipillas, un brasero en cada orilla, una voz y una vihuela. Se va dejando una estela de recuerdos y raíces, de dolor y cicatrices, las canciones de combate, en el hombre nuevo laten, y vuelan como perdices. Hay espacio para el arte, para el óleo, la pintura y la poesía pura ha de ser como estandarte. Cantores de muchas partes compartiendo como hermanos, chilenos y bolivianos, un centenar de canciones, muy repletas de emociones, que hasta hoy día recordamos. Llega la gente pensante, los amantes del folclor, que embellece cada flor de los hombres trashumantes. Y los más bellos instantes hoy se recuerdan por cierto son Zapicán y Roberto que fueron protagonistas esos tremendos artistas, empezarán el concierto. Allí llega Héctor Pavez mucho más bueno que el pan, junto a Alberto Zapicán con Larraín suman tres. Bien trabajan a la vez en el canto, sin receta, codo a codo con Violeta que se mueve con gran prisa, junto con la Carmen Luisa, día a día en "la concreta". El conjunto Huenchullán, con su origen araucano y otro grupo boliviano de su tierra cantarán. Todos los aplaudirán son muchos talentos nuevos ahora mismo los apruebo, presente la interacción con la genuina canción, son íconos del relevo.
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