2007: Gabriela Mistral, Bitácora de un Destierro 273 En diálogos cotidianos los que han de ser muy bonitos con aves y parajitos ya los siente sus hermanos. Se da cuenta de temprano que el sol va a llegar al mar la luna va a continuar la más bella reflexión y armoniza la canción que ella va a vocalizar. De los anfibios aprende las lecciones más hermosas las aves y mariposas con su color la sorprenden. Hasta las nubes la atienden en lo alto del nogal y le gusta conversar con lagartos y con grillos panorama con gran brillo que le encanta atesorar. Escucha a los cuatro vientos en esa espléndida zona olfateando sus aromas escuchando los lamentos. Va palpando los cimientos de esa agreste geografía ella es la fotografía del clima de ese lugar es que así se va a templar con belleza y simpatía. Lo mismo que la comida esa que está preparando ella ya se está aprontando pa' escribir su poesía. Observando la subida las bajadas y los ríos el dolor, llanto y gemido y todos los sentimientos de caminos sin cementos de la lluvia y el rocío. La educadora Emelina voz de la pedagogía enseña la astronomía con potente disciplina. Les habla de las encinas de la miel y del durazno de la llama, de los asnos de las flores y los frutos de patria sin substituto de la fiebre y los espasmos. Le trasmite las vocales y también las consonantes es más que un mero parlante sus clases son magistrales. Les habla de minerales de la trigonometría un poco de teología le entrega sabios consejos que traen los libros viejos leyendo con maestría. Va desafiando a la ética sin hacer ninguna "maula" entregándose en las aulas con pasión y con estética. El dibujo y la aritmética con la trigonometría también la filosofía porque saber no es un lujo los hombres ya no son brujos en toda la tierra mía. El saber no es un invento eso lo sabe el planeta hay historia de profetas en Antiguo Testamento. P'aplacar el descontento en las noches y en los días se leen las profecías las del Arca de Noé y Salomón a la vez que vivió con maestría.
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