270 Decimas para una nación Y la gente que la habita es de pura santidad ni sueña con la maldad y el apuro no la irrita. Lleva su agua bendita la más buena, la más pura del alto hasta la llanura ya nacen las hortalizas con su aroma y sin camisa muestran toda su lisura. Tienen su cosmovisión los ciudadanos elquinos es su voz el dulce trino y entonada su canción. Con la hortaliza a porción y muy junto a los frutales también siembran cereales para el elquino prudente es lujo del continente y pasto para animales. A lomo de burro andaban los elquinos que son gallos en mula o hasta a caballo allí se movilizaban. Y la vaca que lechaba sin decir ninguna queja un cabro y una coneja pa' llenar la población y animales a montón van tejiendo la madeja. Cada día, cada año van creciendo sus pilares elegancia en sus altares como el cobre y el estaño. Las ovejas en rebaño y el aroma de las flores las que entregan sus colores con cantos de pajaritos todo sigue muy bonito como en los días mejores Cada estrella tiene un nombre. y cada nombre una clave el que sabe siempre sabe y hace lo que corresponde. El Elqui no será Londres pero concita turismo atrayendo al misticismo al hombre, al ser humano al poeta, al artesano con potente sincronismo. Después vienen religiosos hechiceros de serpientes enturbiando muchas mentes del mundo menesteroso. Y van sufriendo el acoso de artesanos y de artistas llegan y llegan turistas a ensuciar con señorío enturbiando todo el río ¡qué pesada está la pista! Toda la precariedad el carácter va formando un diseño va creando una aldea de verdad. Van soñando por allá en la noche al despertar de prisa llegan al mar los nutridos riachuelos que antes parten desde el cielo en un largo caminar. Yo miré hacia las alturas desde el pequeño planeta soy aprendiz de poeta y me gusta la cultura. Es una dulce criatura piedra preciosa escogida vengo yo a hablar en seguida con el metal de mi voz y voy a rogarle a Dios que me ayude en la partida.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjA1NTIy