DÉCIMAS PARA UNA NACIÓN. ANTOLOGÍA 1987-2016. EL CANELA

2006: Los Caminos de Baldomero 251 Ya se ensañó la muerte sin ayuda sin auxilio también se ha llevado a Emilio él ha quedado inerte ni aunque el hombre sea fuerte y el alma marchitando y el cuerpo desgastando horas días y minutos con la muerte con el luto lento sigue transitando. El insomnio y el dolor navegando en la tristeza debilita fortaleza la que tiene este escritor la muerte deja su olor deja heridas deja huellas a la altura de las estrellas ha de llegar el lamento con hálito de desaliento de cicatrices lo sella. Pero en el año siguiente esta muerte detestable pasa a buscar a su madre tengan calma los presentes ella es un gran referente fue también su compañera en esas horas primeras con su amor con su ternura la pasión por la lectura para empezar la carrera. La buena y la mala suerte es como el ying y el yang es como el vino y el pan en la vida y en la muerte como quisiera quererte dice Lillo emocionado ya no estarás a mi lado en mi triunfo en mi derrota en San Bernardo y en Lota y en todo lo transitado. Estas indelebles huellas van dejando cicatrices no serán años felices no alumbra su buena estrella en el alma deja mellas de pura fatalidad no sabe lo que vendrá ya no es la juventud con el vigor y virtud que lo acompañará. Se está gastando el alma con tanta fatalidad el mismo ya no será ya no hay salud ni calma como clavos de la palma o el calvario de Jesús se debilita su luz y las ganas de vivir ya no quiere existir no dice ni chus ni mus. Pa' recuperar su brillo reflexiona sin demora es amante de su señora y de sus cuatro chiquillos allí construyó su castillo con amor y con dulzura con principios con cultura y su pequeño tesoro y con autores de oro él diseñó su fortuna. En la música él encuentra un sendero para la calma un sosiego pa'l alma pero nunca se contenta es que busca, es que inventa una razón pa' vivir pa' poder reconstruir todo lo ya pensado no vivir acongojado en las ansias de morir.

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