216 Decimas para una nación Crecía la población con mucha sabiduría y con sana valentía lo mismo que mi nación la niñez era cuestión de crecer cual animal terapia ocupacional jugaban machos y hembras aprendían en la siembra la labor de cosechar. Son quinientos habitantes de los puros y mejores campesinos pescadores y uno que otro comerciante ellos transitan campantes por senderos polvorientos Lota no es un invento es la paz es la dulzura en el valle de Colcura el pilar del nacimiento. Heredaron de la historia de los tiempos del pasado el azadón, el arado lo dominaban con gloria y sabían de memoria tirar la melga de trigo ven a trabajar conmigo un padre le dice al hijo al instante lo bendijo del corazón al ombligo. Florecía la mutilla ya doblaban las campanas la presencia de la avellana saborean las chiquillas y la mora por la orilla adornando los caminos endulzaba a los lotinos con los frutos naturales en los tiempos invernales guardaban bastantes higos. La huerta era frondosa había acelga y repollo había fruta en un hoyo y lechuga deliciosa la papa la más famosa en la tierra florecía muy alegre se vivía tenían buena salud se vivía en plenitud en la noche y en el día. Convivían los criollos eran humildes y altivos convivían los nativos lo dulce de los arroyos compartían los cogollos de hortaliza y de pesca había muy pocas grescas durante muchas estaciones no hay empleados ni peones ni cosa que se parezca. Con el canto de la aurora está despertando el lotino para escribir su destino de la mano de su señora ellas son acogedoras son la luz de la llanura y en las noches sin luna dan las palabras de aliento y el hombre vive contento con su pequeña fortuna. Lo mismo que las bandadas con cariño y sin maldad se construye identidad la familia bien amada con ceremonias armadas con la bendición de Dios se va uniendo entre dos en la noche y en el día nace la ciudadanía la que Lota diseñó.
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