ANTOLOGIA 2025

::95:: ME LO CONTARON MIS ABUELITOS EL BRUJO DE LA CASCADA José Aguilar Haro Primer lugar regional Aysén 10 años Mi nombre es José Alonso, soy un niño de diez años, pertenezco a la comunidad educativa del Colegio Sagrada Familia de Puerto Aysén, y hoy te contaré la historia que viví en el Salto del León. Un día decidimos con mis hermanos y primos ir al Salto del León en bicicleta a investigar sobre las historias que nuestros abuelos nos contaban. Una de las historias que más curiosidad nos daba era la que relataba que las aguas que caían de la cascada del León estaban bendecidas por un brujo muy poderoso que existía desde hace mucho tiempo y vivía en el cerro Marchant. El brujo se transformaba en un ave de día y en luz de noche para cuidar a los habitantes de la comunidad de Puerto Aysén, pero era muy celoso con los afuerinos, no le gustaba que personas de otras regiones llegaran a los lugares mágicos que el protegía. Según mi abuelita, cuando este brujo aparecía de día y se transformaba en pájaro, tenía un canto muy hermoso, ningún ave cantaba tan bello. Era tan interesante todo que nos fuimos a pedalear con mis primos y hermanos en busca de la aventura. Matías, mi hermano mayor y el más incrédulo de todos, iba enojado porque decía que solo eran palabras de personas mayores con mucha imaginación, pero yo solo quería escuchar el canto del brujo del Marchant. Desde Puerto Aysén hasta el Salto del León son varios kilómetros y mi mente solo imaginaba ese momento, y se preguntaba si sería posible encontrarnos con el brujo, si escucharía su canto o sería verdad lo que Matías decía, que solo eran historias inventadas por mi abuelita. Al llegar al Salto del León cansados de tanto pedalear, nos sentamos a mirar la belleza del lugar. Mi primo Alex tenía hambre y sed, así que mi hermana Trinidad sacó de su mochila unas tortas fritas con queso de campo que nuestra mamá nos dio y el Iker sacó el termo para los mates. Nadie hablaba, solo contemplábamos la belleza del salto y ese sonido como rugido de león que es espectacular. Después de un rato en silencio, sentimos que alguien o algo nos observaba entre las ramas del calafate, pensábamos que solo era nuestra imaginación, pero no, era un bello pajarito de pecho rojo que nos miraba. Muy curioso se acercó a nosotros y fue allí donde cantó una hermosa melodía que nunca, ninguno de nosotros, había escuchado antes. Quedamos impactados y en ese instante, de la nada, desapareció entre los arbustos de chilco, maqui y calafates. REGIÓN DE AYSÉN DEL GENERAL CARLOS IBÁÑEZ DEL CAMPO

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