ANTOLOGIA 2025

::78:: ANTOLOGÍA 2025 CUIDADO CON LOS TITIRITEROS Yarixa Pereira Figueroa Segundo lugar regional Talcahuano 13 años El 10 de abril del 2000 fue cuando mi madre falleció. Todos lamentamos su perdida, bueno, solo nuestra pequeña familia. Sin mi madre, no tuve más remedio que mudarme, mi hermano y yo, a la casa de mi abuelo. Una semana después de que mi madre murió fue cuando me mudé y ese fue un día encantador. Cuando vi la casa por primera vez de mi abuelo, así es, después de diez años fue cuando pude ver la verdadera casa de mi abuelo. Era una casa, aunque parecía más un castillo, sin embargo, en vez de dar encanto me daba una mala vibra. Estaba caminando hacia mi habitación, cuando me di cuenta de que había muchos muñecos en el castillo, lo único raro es que algunos me resultaban algo familiar. Cuando al fin terminé de desempacar todas mis cosas me fijé en una silla de mi habitación, parecía que había algo sentado, pero estaba tapado con una sábana. Saqué la sabana y era una muñeca parecida a mi madre, me sentí muy triste así que mejor fui afuera para tomar aire. El castillo estaba aislado del pueblo que había cerca, lo cual me aburría porque me sentía sola, sin embargo, me gustaba el paisaje. Mientras iba caminando cerca de una cascada me encontré con un libro. Tenía una portada aterradora, pero rápidamente me lo puse a leer. Mientras iba leyendo me di cuenta de que era un libro de instrucciones para crear muñecos. La verdad me pareció entretenido hasta que en la página 66 decía cómo trasladar el alma de alguien a un muñeco. Me dio un poco de miedo, pero no le tomé tanta importancia y me fui de regreso. Ya era de noche, después de comer fui a mi habitación y mientras iba por el pasillo sentía cómo los muñecos me miraban. Abrí la puerta y encima de mi cama había una muñeca con una nota que decía “ayuda”. Al principio me espanté, pero luego recordé que a mi hermano le gustaba hacerme bromas, así que lo dejé pasar. Me dormí abrazando la muñeca, ya que era la única con la que me sentía protegida, lo contrario a lo que sentía con la muñeca que se parecía a mi madre. A la mañana siguiente la muñeca desapareció. Me daba una mala espina porque pensé que mi hermano le había hecho algo. Aproveché que mi hermano se fue a jugar con sus amigos del pueblo en Cochamó y busqué la muñeca. Busqué por todas partes, antes de rendirme revisé el sótano, tampoco tuve suerte. Cuando estaba a punto de irme, la puerta se cerró. Me di la vuelta porque sentí un escalofrío y era una niña super parecida a la muñeca que se me había perdido. Los mismos rulos rubios y un hermoso vestido celeste que estaba manchado de sangre. Ella solo dijo: —Michael Torres, creador de muñecos, desaparición del año 1980, ayúdame. REGIÓN DEL BIOBÍO

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