::24:: ANTOLOGÍA 2025 A la mañana siguiente, apenas despertó, Mary decidió ir en busca de ese tal pájaro dorado. Se puso un vestido suelto ya que planeaba robar algún traje de trabajador allá, se armó de valor, pero apenas cruzó el umbral de la puerta, empezó a darle muchas vueltas al asunto. “¿Y si todo sale mal?... y ¿si me arrestan?, tal vez esto no es una buena idea”, pensaba. Luego, tomó el recorte del diario, lo leyó nuevamente y fue como si todos sus miedos se hubieran disipado y simplemente asintió con la cabeza. Al llegar al distrito minero Tres Puntas, trató de pasar desapercibida fingiendo ser la esposa de un trabajador. En su búsqueda de algún uniforme de minero abandonado encontró algunos colgados en un cordel, escogió el que fuera de su talla, se puso un casco y trató de esconder su larga cabellera en él. Tomando la excusa de que la habían mandado a trabajar un turno dentro de la mina se encaminó hacia ella. En el trayecto, las dudas empezaron a volver: ¿qué estoy haciendo?, ¿buscando un pájaro dorado que vi en un sueño? Pero dejó de cuestionarse al ver la mina enfrente de ella. Tomó un gran sorbo de aire y entró. Le sorprendió bastante que la mina era igual a la que vio en sus sueños. Estaba tan fascinada por estar en una mina que al final no se dio cuenta de que se había quedado completamente a oscuras. Recordó que llevaba una lámpara, al prenderla quedó mucho más fascinada de lo que estaba viendo. El suelo estaba repleto de oro, diamantes y todas las joyas que se imaginara. Estaba tan cegada por todas las riquezas que había que no se dio cuenta que el mismo pájaro que vio en sus sueños la estaba mirando fijamente, era exactamente como lo recordaba, gigante, dorado y plateado, y con la misma mirada amenazadora que vio en sus sueños. Justo cuando menos lo pensaba el pájaro le habló: —Pensé que no vendrías —dijo, sin dejar de mirar fijamente a Mary. Ella, sin saber qué decirle a un pájaro gigante, solo lo miraba asustada. —He aparecido en los sueños de muchos, pero ninguno ha tenido el valor de seguirme hasta aquí —dijo el pájaro, dándose la vuelta. —¿Qué eres? —preguntó Mary, consiguiendo al fin el valor para hablar. —Soy el Alicanto, un pájaro mágico que se alimenta de joyas. Hasta hace poco tiempo éramos muchos, pero con la llegada de las minas solo he quedado yo —dijo en tono melancólico—, pero no es a eso a lo que te he llamado. Como has tenido el valor para venir a buscarme, he decidido regalarte parte de mi riqueza. PREMIOS NACIONALES
RkJQdWJsaXNoZXIy MjA1NTIy