ANTOLOGIA 2025

::119:: HISTORIAS CAMPESINAS Rebeca y su esposo compartieron casi setenta años de matrimonio. Su amor era sincero y sus decisiones respetadas por todos en casa. Incluso en los momentos más dolorosos, cuando la vida le arrebató a algunos hijos adultos, ella repetía: “Ese dolor no se supera, pero se aprende a vivir con él”. Hasta sus últimos días, Rebeca fue un pilar en su comunidad, un ejemplo de fortaleza y fe. Su casa siempre estuvo abierta para quien necesitara un plato de comida, un consejo o una oración. Y aunque ya no esté con ellos físicamente, su legado vive en cada historia, en cada niño sanado y en cada semilla plantada en esas tierras que la vieron crecer. En el pueblo cuentan que, en el patio de su casa, Rebeca plantó un durazno y un granado. Esos árboles crecieron fuertes y frutales, y aún hoy muchos vecinos los cuidan como un legado vivo de “La mama”. Ese pequeño jardín es símbolo de su fuerza, paciencia y amor, que siguen dando vida a quienes la conocieron. PREMIOS NACIONALES

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