::45:: ME LO CONTARON MIS ABUELITOS REGIÓN DE COQUIMBO Emilio y la luna Francisco Torrejón Segundo lugar regional Coquimbo 12 años En tiempos antiguos, en un pequeño pueblo rodeado de un hermoso campo, vivía un joven campesino llamado Emilio que trabajaba en su huerta, buscando cada día mejorar sus cultivos para alimentar a su familia y vender los productos. Sin embargo, pese al esfuerzo y dedicación, sus plantas morían. El sol secante del día y las noches frías hacían perder sus esperanzas. Una noche, después de una jornada agotadora en la que había perdido la esperanza, Emilio se sentó mirando su cultivo y comenzó a llorar de desesperación. Sus lágrimas caían silenciosamente sobre la tierra reseca cuando, de repente, la luna apareció en lo alto del cielo. Aquella noche, la luna brillaba más intensamente que nunca. Su luz plateada envolvió suavemente al joven campesino, como si le hablara en silencio, reconfortándolo en su angustia. Emilio sintió una paz profunda inundar su corazón mientras contemplaba la noche. La luna, conmovida por la tristeza de Emilio, decidió intervenir. Con un gesto de compasión, derramó su luz brillante sobre la huerta del joven campesino. Las lágrimas de Emilio, mezcladas con la luz lunar, se extendieron como un rocío mágico sobre la tierra. Al amanecer, cuando Emilio regresó a su huerta con renovada esperanza, quedó asombrado por lo que vio. Sus plantas, que antes parecían marchitas y débiles, ahora lucían más saludables. Los tomates rojos, los maíces altos y fuertes, como nunca habían estado. Desde esa noche, cada vez que la luna llena ilumina en el cielo a la huerta de Emilio, sus cultivos crecen y se destacan por ser las mejores cosechas que alimentan no solo a su familia, sino también a sus vecinos. La historia de Emilio y la luna se convirtió en una leyenda en el pueblo. Se decía que la luna había bendecido al joven campesino y sus lágrimas, fertilizando sus tierras con la promesa de prosperidad eterna. Hasta el día de hoy, cuando la luna llena ilumina el cielo, los habitantes del pueblo miran hacia la huerta de Emilio con gratitud y admiración, recordando la historia del campesino que fue ayudado por la bondad de la luna.
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