::35:: ME LO CONTARON MIS ABUELITOS REGIÓN DE ANTOFAGASTA El diablo en Parinacota Mila Yurac Waltemath Segundo lugar regional Antofagasta 12 años En el pueblito de Parinacota, hace muchos años, ocurrió una historia escalofriante que ha sido resguardada por sus habitantes durante varias generaciones. Mi abuelito Marco me contó que en aquel lugar vivía una pequeña población conformada por unas pocas familias. La vida allí era completamente normal, durante el día los niños jugaban en la plaza, los hombres trabajaban deseando volver a sus hogares y las madres tejían hermosas ropas de colores. A muchos turistas les gustaba ir a visitar el pueblo por ser pequeño y sereno, lo que ignoraban era que los pobladores ocultaban un secreto muy oscuro. Cada vez que caía la noche, de un instante a otro desaparecía la paz y reinaba el pánico en la población que aguardaba, si a medianoche sonaría la sirena de emergencia, rezando para que no volviera a ocurrir lo de la vez anterior. Esa noche se sintió la señal de alerta, avisando a las personas que se fueran a sus hogares. Ellos corrieron despavoridos y sus gritos se oyeron hasta en el cerro: —¡Corran, todos a sus hogares! —¡Ahí viene la mesa del diablo! —¡Nooo! —¡¿Por qué a nosotros?! Algunos valientes permanecieron escondidos afuera de sus casas y al mirar en medio de la oscuridad, lograron distinguir unas luces acercándose cada vez más. Se les puso la piel de gallina sabiendo lo que iba a ocurrir. Mientras se acercaba se podían escuchar unos siniestros chirridos que salían de su interior, en un idioma desconocido en este mundo. Los vecinos dentro de sus hogares apagaban las luces, cerraban las cortinas y trancaban las puertas, pero nada podía impedir que la mesa anunciara otra muerte. Ya que cuando la temible mesa con sus cuatro velas encendidas paraba en la puerta de una casa y la golpeaba con una de sus patas, al día siguiente alguno de sus moradores aparecía muerto, pues la mesa se llevaba su alma.
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