ANTOLOGÍA 2024

::165:: HISTORIAS CAMPESINAS cargaban las mulas con la comida preparada por las señoras durante la noche. Se decía que las familias del otro lado cortaban esa flor para hacer arreglos y perfumes (ya que de ella salía un buen olor) y los vendían pa’ juntar algo de platita19 pal’ invierno. Una niña muy bonita que vivía con sus abuelitos viajó con unos amigos de ellos para recolectar dicha flor. Los viejitos ya no podían cabalgar y le encargaron a la niña que recolectara lo que pudiera y que hiciera caso en todo momento a sus amigos. La niña dijo que sí, pero cuando empezó a esconderse el sol. Y ya la mayoría de las familias había recolectado lo suficiente, la niña vio a lo lejos una flor algo diferente a las demás que habían cortado. A todo tranco, como se dice, fue a cortar la flor y cuando se dispuso a regresar se dio cuenta de que se había alejado bastante y estaba perdida. Dio unos pasos y de frente se topó a un hombre. Asustada dio un paso atrás y se estrelló con otro hombre y cuando quiso correr otro hombre salido detrás de un litre la atrapó tomándola fuertemente por su brazo izquierdo. A todo esto, la chiquilla era muy bonita, de pelo muy largo y castaño claro y unos lindos ojos verdes. Tenía unos 15 años, pero cuentan que de cuerpo se veía mayor. Una fuerza perversa y maléfica se apoderó de estos hombres, que golpearon y violaron a la niña que solo quería recolectar flores para poder ayudar económicamente a sus abuelos. Ella terminó viviendo la que sería su última pesadilla. Luego de hacer lo que quisieron con la niña, la cargaron medio muerta hasta la parte más alta del cerro que deslinda con Yáquil y, aprovechándose de su largo cabello, la colgaron de la rama de un viejo roble. Quedando su cuello al descubierto, uno de estos hombres recorrió su delgado y fino cuello con la más afilada de sus cuchillas, degollando a la niña. Los hombres huyeron, procurando que cuando las demás personas se percataran de que la niña no estaba cerca la empezarían a buscar. Y así fue, durante horas la buscaron hasta que decidieron regresar. Cuando llegaron a la cima para emprender el descenso a sus hogares vieron una especie de sombra que, tras los movimientos del árbol y la luz de la luna, se movía al compás del viento. Dos hombres se acercaron con una antorcha. El suelo pedregoso parecía teñido de un líquido color burdeos. Tomaron la antorcha y direccionaron la luz hacia arriba vislumbrando el cuerpo colgado del largo y hermoso cabello de la niña, su cuello degollado y su cuerpo lleno de moretones. Esa fue la génesis del sufrimiento de todos que, mediante gritos de dolor, desesperanza y rabia, se abrazaban unos a otros culpándose por tal desgracia. Buscaron a los culpables durante dos meses, pero nunca dieron con su paradero. Sin embargo, el abuelo de la niña no quiso darse por vencido. El viejo no podía cabalgar, pero preparó su caballo y se dirigió al cerro. Al llegar divisó a tres tipos en el suelo rogando por ayuda. Uno de ellos no sentía sus piernas, el otro no podía ver y al último le faltaba el aire. El abuelo de la niña se dio cuenta de que en su ropa había múltiples manchas de sangre. Los maldijo y entendió que lo que les estaba pasando era un castigo. El abuelo estaba en lo cierto. Los dejó ahí tirados y cuenta la leyenda que los tres murieron de formas muy terribles. En cuanto a la niña, ella vive en el corazón de cada persona, tanto de este lado del cerro como del otro. Así fue como los vecinos en conjunto hicieron una animita de madera en honor a ella. Con el tiempo, la animita se hizo famosa y hoy la niña es la santa de quienes visitan el cerro, todos le pedimos que nos cuide y ella lo hace. Nosotros le decimos que cada vez que podamos la vamos a visitar y que le llevaremos unas velitas. Hoy el lugar se puede visitar y se conoce como “la Gollita”, la niña cumplidora 19 Plata: en Chile se refiere a monedas o dinero (nota de la edición). REGIÓN DEL LIBERTADOR GENERAL BERNARDO O’HIGGINS

RkJQdWJsaXNoZXIy MjA1NTIy