Revista Nuestra Tierra N°322 Diciembre 2019
N. 322 | DICIEMBRE 2019 | Pág. 19 | | RIEGO | el triple, probablemente podría hacerlo, pero cuestan lo que sabemos que cuestan, por lo que no es tan fácil. Hay procesos mineros que usan agua de mar sin desalar. El agua salada la llevan hasta la faena y la usan directamente porque adaptaron su proceso para aguas saladas. La agricultura no puede hacer eso, porque las plantas tienen una tolerancia a la sal que no puede excederse. En Chile y el mundo se está trabajando en cómo hacer variedades resistentes, con mayor tolerancia a la salinidad o más resistentes al déficit hídrico, y eso es un proceso de desarrollo muy largo, entonces para la agricultura no es tan fácil adaptarse. En el sector agrícola, lo que estamos viendo es que puede beneficiarse de agua salada en proyectos multipropósito que agrupen demanda. Por ejemplo, habiendo una faena minera, una comunidad o un asentamiento que requiere de agua potable, si escalamos unpocoel proyectoy lo sobredimensionamos, podríamos obtener un beneficio para el agua destinada a la agricultura. Pero actualmente, en Chile prácticamente no hay riego con agua desalada. En Antofagasta hay algunas experiencias, pero ligadas siempre a hidroponía y a cultivos sin tierra, de más alto valor, donde hay un proceso más desarrollado. Nosotros como CNR estamos trabajando con la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua (Aladyr), para que nos ayuden a identificar los costos; cuánto cuesta desalar para un estándar agrícola y cuánto cuesta bombear, porque no hay que olvidar que la agricultura en Chile se hace mayoritariamente en el valle central y no en la línea costera. Por lo tanto, tan importante como desalar es poder mover esa agua hacia los valles y eso tiene un costo energético alto. En el contexto social que vive el país, ¿cuál es el foco de la Comisión Nacional de Riego? ¿Han cambiado sus prioridades y líneas de trabajo? Habría que ser sordo para no escuchar el gran llamado que hizo la ciudadanía, pidiendo ciertos cambios que son legítimos y que nos permiten mirar la historia de nuestra institución y evaluar si hemos hecho una buena gestión. En general la opinión es que la CNR lo ha hecho bien, pero eso no quiere decir que haya cosas que no hemos hecho. Por ello, hemos escuchado el llamado y estamos focalizándonos mucho más en la pequeña agricultura. Los agricultores de menos de 12 hectáreas, como está definido por el INDAP, siempre han podido postular a los concursos de la Ley de Riego, pero la burocracia propia del proceso los ha marginado, por los papeles que hay que tener, por el monto de los proyectos que
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